16 de Diciembre de 2007

INFOS

Para reflejar la actual problemática cinematográfica que vivimos, publicamos a continuación algunas de las distintas manifestaciones hechas públicas a través de distintos medios y/o formatos.


25/02/07

OPINIONES: PABLO SIRVÉN EN EL DIARIO LA NACIÓN

«La mala fama de un cine que fluctúa sin términos medios entre una vanguardia extrema y críptica (que empieza, para colmo, a anquilosarse porque en once años del tan mentado «nuevo cine argentino», los mismos áridos trucos se repiten una y otra vez), y un rancio populismo que produce sólo una película taquillera al año para un público muy básico ocasionan una estampida en la franja de espectadores más caudalosa, constituida por la clase media.

Ese nefasto fenómeno termina también por afectar a los directores profesionales argentinos, cuyas películas son menos vistas porque la acumulación de tantos fiascos y prejuicios les juegan en contra.

¿Quién gana? Nadie: ni los operaprimistas -fatuos, primero, porque se creen todo el cotillón festivalero que los alienta a seguir en la senda reconcentrada que recorren, pero que luego se frustran o se resienten al estrellarse contra el muro de la indiferencia- ni los realizadores consistentes y experimentados, cuya «visibilidad» se nubla por el devastador efecto multiplicador de las cámaras quietas y los presuntuosos argumentos sin destino de aquéllos.

La llave del urgente cambio que hay que hacer en la industria cinematográfica argentina para que vuelva a ser lo que alguna vez fue es remozar de una vez al comité de preclasificación de proyectos integrado por personeros y sindicalistas de la industria, cuyos miembros suelen votar los proyectos de sus protegidos, en el seno del Incaa. Así llegamos al despropósito del lanzamiento sin freno de óperas primas -o de segundas películas tanto o más deprimentes que las primeras-, mientras los verdaderos profesionales quedan relegados a un segundo plano.»


DAC, SICA, SUTEP Y SADEM: CARTA PEDIDO DE AUDIENCIA

Buenos Aires, 16 de Noviembre de 2007

Dra. Cristina Fernández de Kirchner
Presidenta electa de los Argentinos
S/D

De nuestra mayor consideración:

La gente de cine que firmamos la presente, auguramos que su gestión provoque un necesario relanzamiento de la Industria Cinematográfica Argentina, objetivo por el cual, una vez más y sin dudarlo, nos encontrará colaborando cerca suyo en pos de lograr este esperado impulso.
Nos permitimos, por lo tanto, hacerle llegar nuestra voz de alarma por el giro que han tomado los acontecimientos del quehacer cinematográfico.
En los últimos tiempos y lentamente, la calidad de nuestro cine y su receptividad en el público argentino ha venido declinando en casi todas sus variables. A pesar de las reiteradas propuestas y advertencias de varios sectores de la Industria, el INCAA se ha transformado en un gran aparato burocrático en estado de inacción, que parece no ser capaz siquiera de reconocer la grave crisis que está atravesando.

Creemos que es el momento de dar un golpe de timón y finalmente, contar con una gestión acorde con el deseo general de crecimiento y consolidación de nuestra industria. Apoyándonos en la calidad artística de nuestra gente y en la transparencia de una buena gestión, que proteja a históricos y jóvenes autores. Para lo cual creemos que es necesario, tener al frente del INCAA, a un Presidente/a, que sea por todos respetado, idóneo y representativo, como así también que sea poseedor de una reconocida trayectoria en el ambiente cinematográfico local.

Sería mucho más favorable para la gente que, día a día nos toca trabajar por nuestro cine, un organismo donde la producción de películas no resulte permanentemente presa de una maraña burocrática de resoluciones contradictorias, sino un Instituto orientado a la gestión moderna, rápida y eficaz
y que de esta forma facilite la obtención de los beneficios de la ley destinados a la producción cinematográfica y audiovisual, generando mejores puestos de trabajo.

Deseamos profundamente una Política Cinematográfica que tienda a la recuperación del público argentino como espectadores naturales de nuestro cine y que provoque también una mayor penetración en los mercados internacionales, donde la calidad de nuestro cine se pondere más, que solo la «llamativa cantidad de películas producidas anualmente». Hacer más películas, hoy, está claro no es hacer mejor cine.

Es legítimo que pretendamos un INCAA, que no esté preso de los subterfugios legales que han creado técnicos y ocasionales administradores, convirtiendo de esta forma a abogados y a contadores en esporádicos productores, en detrimento no sólo de la calidad artística de los proyectos cinematográficos, sino también provocando la casi desaparición del cine industrial y del cine de autor en favor del ya ampliamente establecido «cine de gestor». El cuál ha determinado un peligroso desmanejo y también la falta de una política cinematográfica pensada para generar una sólida industria.

Hemos luchado mucho los que hacemos el cine argentino: Directores, Productores, Actores, Técnicos, Músicos y Extras para obtener una ley que hiciera posible la perdurabilidad de nuestro histórico cine, para que ahora nos quedemos de brazos cruzados mientras se desvirtúa su espíritu, en beneficio de unos pocos advenedizos, o amigos de la conducción de turno.

Con urgencia es necesario un Sistema de Fomento más eficaz con concursos de calidad más transparentes, evitando el desperdicio de nuestros recursos genuinos, como así también poner en funcionamiento la «Cuota de pantalla» en la televisión para que, con el aporte de la misma, puedan realizarse mejores películas que conciten nuevamente la atención del público argentino hoy perdido.
Hemos visto que, pese a nuestra preocupación y los trabajos presentados por las entidades que nos representan ante el INCAA, en pos de solucionar la problemática descripta, que además sólo forma una parte del cuadro de situación que nos aqueja y que tiende sin duda alguna a agravarse, no hemos sido escuchados y mucho menos aun comprendidos.

Firmamos la presente, con la esperanza que la Señora Presidenta, elegida por todos los argentinos, nos escuche y comprenda, para lo cual nos ponemos a su disposición, ante la urgente necesidad de un cambio.

Sin más, la saludamos muy atentamente.


02/12/07

SOLICITADA

POR NUESTRO CINE NACIONALSIN DESPILFARRO e INCOMPETENCIA en el INCAA, podremos recuperar una Industria Cinematográfica que vuelva a ser el orgullo del Público Argentino.

Ante la gravedad de la crisis por la que atraviesa la cinematografía argentina, producto del manejo imprudente de fondos públicos destinados a la creación y producción cinematográfica, solicitamos a LAS AUTORIDADES NACIONALES:

La implementación inmediata de políticas activas que generen la recuperación del público argentino perdido, como espectador natural de nuestro cine nacional.

La urgente normalización institucional del INCAA, a través de la constitución del Consejo Asesor, único órgano de control de la industria sobre los destinos y distribución del dinero público que fuera desactivado desde hace seis años.

La imperiosa necesidad de que estén a cargo de la conducción ejecutiva del INCAA funcionarios idóneos y respetados, que gocen de reconocido prestigio, conocimiento y trayectoria en la industria cinematográfica argentina.

La aplicación efectiva de la ley haciéndose cumplir cuota de pantalla en la exhibición en Salas de Cine y la implementación de una cuota de pantalla también en la Televisión.

La actualización de la Ley de Fomento Cinematográfico, adaptada a las nuevas tecnologías audiovisuales, incentivando el desarrollo de nuevos formatos de producción, distribución y exhibición.

La elaboración de un Plan Quinquenal Estratégico del Audiovisual –como política de estado– que con eficiencia, racionalidad y seguridad jurídica siente bases sólidas de un nuevo impulso para nuestra Industria Cinematográfica.

La creación de una Cinemateca Nacional, que garantice la conservación y memoria audiovisual de los argentinos.

Con la esperanza que las Autoridades Nacionales comprendan la urgente necesidad de un cambio, por el cual nos encontrarán trabajando por nuestro Cine Nacional como lo hemos hecho históricamente por mas de cincuenta años.

DAC | Directores Argentinos Cinematográficos
SICA | Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina
SADEM | Sindicato Argentino de Músicos
SUTEP | Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público


02/12/07

DECLARACIÓN DEL PCI (Proyecto Cine Independiente)

Ante la gravedad de la crisis por la que atraviesa el cine argentino y teniendo en cuenta que estamos en las vísperas de un nuevo año y con un nuevo gobierno nacional a punto de iniciar su mandato, el PCI (Proyecto Cine Independiente) considera que es indispensable tener en cuenta los siguientes puntos pendientes, un temario de discusión para poder elaborar un Plan Audiovisual sustentable que garantice el desarrollo de nuestro cine, en sus aspectos artísticos, técnicos y de producción:

  1. La normalización institucional del INCAA, a través de la constitución del Consejo Asesor, organismo encargado de aprobar o rechazar el presupuesto y nombrar los comités que otorgan los beneficios de la ley.
  2. La transparencia total de la gestión del INCAA en cuanto a la ejecución presupuestaria del Fondo de Fomento y a los proyectos y productores que obtienen los beneficios de la ley, a través de información actualizada en forma periódica por medio de la página web del organismo.
  3. La regulación y la protección de la exhibición del cine argentino y de otros formatos audiovisuales de origen nacional en las salas cinematográficas, en la televisión y en los otros medios de exhibición existentes, incluyendo la cuota de pantalla para el cortometraje.
  4. La modificación de la Ley de Fomento Cinematográfico, para adecuarla a los cambios tecnológicos ocurridos en los últimos años, tanto en la producción y en la exhibición, y que contemple una mayor democratización y eficacia en la representación de los distintos sectores en los ámbitos de decisión.
  5. Mayor creatividad en los sistemas de fomento a la producción, que se adecuen a los distintos esquemas de producción existentes, teniendo en cuenta los esquemas de producción alternativos o «artesanales».
  6. La creación de una Cinemateca Nacional, que garantice la conservación de nuestro cine y las tareas de investigación.
  7. Regularizar un sistema de concursos para óperas primas, telefilmes, documentales, cortometrajes, películas experimentales, cine de animación independiente y todos los que ayuden a la renovación estética y técnica del cine argentino.
  8. Un mayor y mejor apoyo desde los organismos oficiales y privados a las actividades que tienden al desarrollo del cine de autor, la investigación académica, la formación profesional y la exhibición de cine internacional de calidad en la Argentina
  9. Generar exensiones impositivas para la producción cinematográfica, teniendo en cuenta el valor cultural de la actividad.
  10. Una discusión estructural sobre el modo de generar políticas e infraestructura para una mejor difusión y comercialización del cine argentino en el exterior.

07/12/07

EDITORIAL DIARIO CLARÍN: El crecimiento del cine argentino

El cine argentino presentó, a lo largo del año, ochenta películas, lo cual representa un récord histórico. Sin embargo, se registra un desencuentro entre las realizaciones nacionales y el público local.
Este claroscuro indica, por una parte, la existencia de un gran número de creadores y de recursos técnicos y productivos, lo cual garantiza una dinámica fértil para los próximos años. Pero, por otro lado, no debe perderse de vista que algunas de las películas estrenadas no cumplieron con las expectativas de calidad.

Para que se alcanzara este récord fue decisivo el rol del Instituto de Cinematografía, el cual subsidió gran parte de la producción exhibida. Será importante evaluar la experiencia de este año y analizar con mayor detenimiento qué proyectos y en qué medida deben ser sostenidos por este organismo público.

Así como muchas realizaciones son valoradas muy positivamente en festivales de distintos lugares, es necesario promover la concurrencia a las proyecciones locales y trabajar para que la cantidad de películas, la calidad de las realizaciones y el interés de los espectadores se conviertan en la base del crecimiento sostenido del cine argentino.

Con 80 estrenos, en el 2007 se registra un récord para el cine argentino. Esta marca es empañada por el desencuentro con los espectadores. Se debe evaluar esta experiencia y sentar bases sólidas para el desarrollo de nuestra industria cinematográfica.


10/12/07

ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES

¿Llevar la gente al cine o llevar el cine a la gente?

La posición de la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES ante esta verdadera catarata de acusaciones y campañas de desprestigio, es clara.
Somos un Sindicato. O sea que somos una herramienta para proteger los
intereses de un gremio. No proponemos, sugerimos, ni fogoneamos a
personas ni criticamos a personas. Discutimos políticas, siempre velando
por los intereses de los compañeros actores.

Sabemos que el cine está en crisis y no sólo en nuestro país. Sabemos
que el negocio de la exhibición, en la Argentina, está en manos de
intereses foráneos (prácticamente) en un 100 %. Sabemos que la
recuperación de costos es imposible, en el mercado interno, sin una
subsidiación adecuada. Sabemos que nuestra Ley de Cine queda día a día
más atrasada con respecto al avance tecnológico. Sabemos que los
exhibidores tratan, por todos los medios, de eludir las obligaciones de
«cuota de pantalla» y «media de continuidad». Y sabemos que esos señores
que son hoy dueños de nuestra T.V. –decididamente– ignoran la Ley.
Pero también sabemos que la corrección de estos males no será producto
de un simple cambio de personas, sino de la aplicación de medidas
acordadas en una profunda discusión política alejada de intereses
sectoriales.

Estamos a horas de la asunción de la primera mujer, en la historia de
nuestro país, que accede a la primera magistratura elegida por el voto
popular. Nos parece oportuno hacerle saber que, desde la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES, esperamos que arbitre los medios para que el CONSEJO ASESOR DEL I.N.C.A.A. funcione como la legislación lo exige, y nos ponemos a su disposición para trabajar en todos los espacios que nos corresponden; porque pensamos imprescindible crear circuitos de exhibición alternativos para no obligar a nuestros cineastas a competir en condiciones desventajosas con las producciones de quienes, en suma, son socios de los dueños de los complejos. Le pedimos que no permita que se extranjerice el fondo para el Fomento de nuestra Cinematografía y que nos ayude en nuestra tarea para que los dineros públicos vayan al destino para el que fueron creados. Sobre todo el del pago de salarios de técnicos, creativos, actores y trabajadores argentinos en general.

Llevemos, señores, «el cine a la gente». El cine «de autor» no debe ser «cine autista» (como dice una joven y talentosa directora). El cine
industrial, debe ser celebrado en sus éxitos toda vez que cumpla con las todas las obligaciones de la Ley. Y en cada barrio y en cada rincón del país, debe volver ese cine que en los «shoppings» odian; ése que habla de nosotros y que está lejos de los merchandising y los pochoclos.

Busquemos juntos políticas adecuadas para la defensa de nuestra identidad cultural y la de las fuentes de trabajo de todos los sectores que realizamos el Cine Nacional. Llevemos el cine a la gente.La persona que lleve este proyecto adelante, sea quien sea, cuenta con nuestro total apoyo.

CONSEJO INTEGRAL de la
ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES


14/12/07

OPINIÓN

Un mal año para el cine argentino

Por Héctor Olivera. Para LA NACIÓN.
Viernes 14 de diciembre de 2007 | Publicado en la Edición impresa.

El año que termina ha sido muy malo para el cine argentino. Se han estrenado más de ochenta largometrajes y sólo unos pocos serán recordados por su nivel artístico o su éxito de taquilla, a todas vistas de calidad y comercialidad inferior a los de años anteriores.

En este annus horribilis se han hecho más evidentes dos problemas que aquejan a nuestra actividad: los productores y directores que realizan un cine que podríamos llamar «industrial» no han acertado con lo que el público deseaba ver. Los realizadores de películas «no industriales» han insistido con un cine que es rechazado por nuestro público.

Reconozco que ambos calificativos no son certeros pero no se me ocurren otros y no utilizo el término «cine comercial» porque todos pretendemos tener un éxito de taquilla, pero eso no está en nuestras manos sino en la decisión del público. Llamo cine «industrial» al que -acertadamente o no- realizado por productores o empresas productoras y directores con trayectoria que, sobre la base de guiones profesionales, con elencos conocidos, invierta su dinero, cumpla con todas las exigencias legales, fiscales y sindicales, y que, para poder recuperar su inversión, estrene en un número razonable de salas con una costosa campaña publicitaria que le permita competir con las películas extranjeras. Estamos hablando de costos de producción y comercialización que no bajan de los tres millones de pesos pero que pueden subir mucho más. Este cine, a mi juicio, es el que está hoy más desprotegido porque ante un fracaso de boletería -que es lo habitual- la pérdida es enorme. En este sentido, la política cinematográfica actual ha sido mezquina cuando comparamos que hace quince años el Instituto Nacional de Cine daba créditos de hasta $ 875.000 y hoy el tope es de $ 700.000 cuando los costos se han triplicado. A esto se suma que en esta actividad el IVA compra es del 21% y el IVA venta del 11%, ello debido al impuesto del 10% destinado al Fondo de Fomento Cinematográfico. Para estas películas, salvo éxitos de taquilla más que extraordinarios, este impuesto es recuperable sólo en un ínfimo porcentaje. Por último, todo cine «industrial» se basa generalmente en lo que en Hollywood llaman el star system y señalo que en nuestra industria hay apenas un par de intérpretes que podrían considerarse taquilleros pero que tampoco dan garantía de serlo en todos los casos, así como tampoco los directores que, por más afamados que sean, den alguna seguridad en la boletería.

Lo que llamo cine «no industrial» es aquel de magro presupuesto, generalmente realizado por directores noveles, grabado en soporte video, con un equipo técnico reducido y con un elenco desconocido. La gran mayoría de estas obras recibe el apoyo financiero del Instituto para ampliar de soporte video a película 35mm, procesar unas pocas copias y estrenar a lo sumo en cinco pantallas.

El criterio imperante hasta hoy era que la legislación cinematográfica no permitía al Incaa subsidiar obras que no fueran estrenadas en cine y en 35mm. Sin embargo, recientemente el Instituto ha apoyado financieramente dos series televisivas, Vientos de agua y La historia de América latina , por lo que suponemos que existe el soporte legal que le permitirá al organismo fomentar la realización de obras en soporte video, idealmente digital o de alta definición, que primero se exhiban en salas equipadas con videoproyección y después se exploten en DVD y televisión. Con este sistema, el Instituto no se verá obligado a hacer una gran inversión en ampliar decenas de obras videográficas, procesar copias y subsidiar salas de cine por exhibir películas, algunas muy meritorias por cierto, pero destinadas a un público muy selectivo y cuyo rotundo fracaso de boletería contribuye a la sensación de un cine argentino en decadencia. Este sistema también solucionaría otro problema: de los ochenta largometrajes estrenados este año, veintitantos son documentales, en general muy interesantes para una duración de cincuenta minutos pero que resultan tediosos y reiterativos cuando se los alarga a ochenta. En ninguna cinematografía se hacen tantos filmes documentales para ser estrenados en cine, pero sí se realizan para su destinatario natural: la televisión.

Y, sobre todo, es necesario rever la política cinematográfica en materia de fomento estimulando la realización de una mayor cantidad de películas que pretendan calidad artística pero que por lo menos sean atractivas para un público mayoritario al que le den un buen entretenimiento, que es lo que hoy ese público busca y encuentra en la producción extranjera, en particular norteamericana. Es decir, el público compra masivamente un producto importado cuyas regalías van a parar al exterior. Esto es incongruente con la política oficial que se remonta a 1948, cuando se estableció un impuesto que perdura y que es el que paga el pueblo argentino cuando va al cine y desde 1994, cuando alquila o compra un DVD o, indirectamente, a través de la tasa que pagan al Comfer los canales de televisión. El serio rechazo del público cinematográfico a nuestras películas nos señala que tenemos una importante deuda que saldar.


Archivo: Info DAC N°68

 

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